jueves, 25 de enero de 2007

Libres de inmoralidad. Prov. 5:21

Proverbios 5:21. NVI.
Nuestros caminos están a la vista del Señor; él examina todas nuestras sendas.

En este proverbio, Dios nos esta dando consejos acerca de los beneficios implicitos de serle fiel a nuestras esposas, nos esta dando consejos e instrucciones de mantenernos alejados de la inmoralidad sexual. Hoy en día, en los trabajos, centros de estudios, gimnasios, etc. Es normal escuchar a otros hombres hablar de sus conquistas sexuales, y de lo fácil que dichas conquistas les resultan, en parte por lo fácil y disponible que están muchas mujeres. ¿Que podemos hacer para mantenernos puros en una sociedad inmoral? Respuestas, técnicas pueden haber muchas, pero yo estoy convencido que nuestro nivel de sensibilidad a Dios, determina nuestro nivel de integridad.
Un creyente que ama a Dios, que esta desarrollando su espiritualidad por la lectura de la palabra, que esta creciendo en compromiso por su obra, y que se mantiene en comunicación con él a través de la oración. Desarrollará tal conciencia de su presencia, que lo llevará a la comprensión que la razón más importante para mantenerse puro, es que Dios es testigo de sus acciones, y que no es consecuente con un corazón agradecido y amoroso de su santidad el serle infiel.
El Dr. Archibald. D. Hart. En su libro Hombre sexual. Menciona un pensamiento digno de ser considerado: "El denominador común del los lideres cristianos que han caído en la tentación sexual, es que no están concientes de su vulnerabilidad". Ellos piensan que por tener una responsabilidad dentro de las congregaciones, tener el respeto de la gente, y hacer la función de consejeros. Ellos no tendrán problemas, lo que nos lleva a la reflexión que estar activos en una iglesia no significa que estemos concientes que la presencia del Señor esta observando nuestros pasos. Recordemos: Que nuestro nivel de sensibilidad a Dios, determina nuestro nivel de integridad.

miércoles, 24 de enero de 2007

Si valoras a Dios, Confiarás en Él. Salmos. 16:1,2

Salmos 16:1-2
Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

La petición de David: Guárdame oh Dios. Al leer el versículo me pregunte, ¿Por qué razones una persona pide a Dios que le guarde?, algunas respuestas que encontré fueron: a) Por que está pasando por una situación difícil, b) Por que esta en inminente peligro, etc. Cuantas veces y sin tener conciencia de la presencia de Dios en nuestras vidas, hacemos estas peticiones; ese no es el caso de David.
Razón de la petición: a) Por que en ti he confiado. La declaración de David me da la impresión de que el no tienen a Dios como un botiquín al cual se acude cuando hay una herida, mas bien su petición es el resultado de un estado de confianza que lo ha llevado a la conciencia que Dios tiene las respuestas. b) Oh alma mía dijiste a Jehová, tu eres mi Señor. Creo que la confianza de David, es el resultado de su conexión con el Señorío de Dios. Si aceptamos que el alma es el asiento de las emociones, la mente y la voluntad. David esta diciendo. Todo mi ser interno que guía mis decisiones te tiene como su Señor.
Una reveladora conclusión: No hay bien fuera de ti. Por que no confiar en alguien que sabes te dará bien en todo momento. El contexto del salmos es la herencia que tenemos en Dios vs. 5. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa. Al leer estos versos, Dios me ha hecho las siguientes preguntas: ¿Soy yo tu herencia, por lo tanto, puedes confiar en mí en todos los asuntos de tu vida? ¿Es tu petición de que guarde tu vida el resultado de no tener otra opción, si no la que yo te ofrezco, y fuera de esa opción no quieres otra? Mi respuesta es: Necesito crecer en esa conciencia, pero en un cien por ciento, deseo llegar a esta comprensión de Dios.